Bitácora de ruta

Una defensa tranquila del ajedrez callejero

2026-09-24

Contra lo que esperaba, la comunidad alrededor del ajedrez callejero es de una generosidad que no se corresponde con su tamaño. Hay quien convierte esto en identidad; yo prefiero que siga siendo una tarde de sábado. Conviene no olvidarlo cuando llegan las prisas. Curiosamente, un apunte práctico: apunta lo que haces, porque la memoria edita a su favor. Dicho de otro modo, la parte más difícil no es aprender, es desaprender la prisa. Con las estaciones abandonadas pasa a menudo. Visto con distancia, lo barato sale caro solo si lo barato lo eliges mal.

Hay un momento, alrededor de la tercera semana, en que todo deja de parecer una pérdida de tiempo. Dicho de otro modo, me sorprendió lo poco que importa el talento comparado con la constancia. En mi caso, cometí todos los errores posibles, algunos dos veces, por pura terquedad. No es un gran descubrimiento, pero me ahorró muchas tardes. Visto con distancia, no es nostalgia; es que ciertas cosas funcionan mejor cuando van despacio. Resumiendo mucho, lo primero que notas al acercarte al ajedrez callejero es que nadie se pone de acuerdo en lo básico.

Contra lo que esperaba, pregunté a tres personas con experiencia y obtuve cuatro opiniones distintas. A estas alturas, hay una literatura enorme sobre el ajedrez callejero, y la mayor parte contradice a la otra mayor parte. Y no creo que sea casualidad. Guardé todas las notas en una libreta que ahora, releída, parece de otra persona. Y eso cambia bastante el planteamiento. Resumiendo mucho, me pasé semanas dándole vueltas al ajedrez callejero antes de atreverme a escribir nada. Curiosamente, si estás empezando, ignora el 95 % de los consejos, incluido probablemente este.

Por lo que he visto, la primera conclusión es incómoda: la mitad de lo que creía saber sobre las estaciones abandonadas era folklore repetido. Por lo que he visto, quienes llevan años en esto del ajedrez callejero comparten una costumbre: no discuten, muestran. Dicho de otro modo, si tuviera que resumirlo en una frase, sería esta: empieza por lo aburrido.

Descubrí las estaciones abandonadas por accidente, buscando otra cosa, como casi todo lo que merece la pena. Resumiendo mucho, el primer intento fue un desastre instructivo, que es la mejor categoría de desastres. Tardé más de lo que me gustaría admitir en verlo. Curiosamente, al final, la técnica correcta es la que puedes repetir un martes cualquiera sin heroicidad.