Bitácora de ruta

Volviendo a la fotografía de calle

2026-09-24

En mi caso, lo primero que notas al acercarte a la fotografía de calle es que nadie se pone de acuerdo en lo básico. Siendo justo, la comunidad alrededor de la fotografía de calle es de una generosidad que no se corresponde con su tamaño. A estas alturas, el primer intento fue un desastre instructivo, que es la mejor categoría de desastres. Aunque suene raro, quienes llevan años en esto de las máquinas de escribir comparten una costumbre: no discuten, muestran. Para ser sincero, la parte más difícil no es aprender, es desaprender la prisa. Tardé más de lo que me gustaría admitir en verlo.

Para ser sincero, hay una literatura enorme sobre la fotografía de calle, y la mayor parte contradice a la otra mayor parte. Un vecino que lleva media vida con la fotografía de calle me lo confirmó sin darle importancia. Con el tiempo entendí que si estás empezando, ignora el 95 % de los consejos, incluido probablemente este. La primera conclusión es incómoda: la mitad de lo que creía saber sobre las máquinas de escribir era folklore repetido. Por lo que he visto, me pasé semanas dándole vueltas a la fotografía de calle antes de atreverme a escribir nada. Curiosamente, si tuviera que resumirlo en una frase, sería esta: empieza por lo aburrido. Lo comprobé varias veces antes de creérmelo.

Visto con distancia, un apunte práctico: apunta lo que haces, porque la memoria edita a su favor. Y no creo que sea casualidad. Aunque suene raro, no es nostalgia; es que ciertas cosas funcionan mejor cuando van despacio. Con la fotografía de calle pasa a menudo. Hay un momento, alrededor de la tercera semana, en que todo deja de parecer una pérdida de tiempo. Guardé todas las notas en una libreta que ahora, releída, parece de otra persona.

Hay quien convierte esto en identidad; yo prefiero que siga siendo una tarde de sábado. Me sorprendió lo poco que importa el talento comparado con la constancia. El equipo importa menos de lo que parece; el tiempo importa más de lo que quisiera. Contra lo que esperaba, nada de esto requiere talento; requiere martes. Es de esas cosas que solo se aprenden haciendo.