Bitácora de ruta

Apuntes de un aficionado a la cocina de aprovechamiento

2026-09-24

Visto con distancia, lo primero que notas al acercarte a los mapas topográficos es que nadie se pone de acuerdo en lo básico. Un vecino que lleva media vida con los mapas topográficos me lo confirmó sin darle importancia. Quienes llevan años en esto de los mapas topográficos comparten una costumbre: no discuten, muestran. En mi caso, hay quien convierte esto en identidad; yo prefiero que siga siendo una tarde de sábado.

Me pasé semanas dándole vueltas a la cocina de aprovechamiento antes de atreverme a escribir nada. Resumiendo mucho, la parte más difícil no es aprender, es desaprender la prisa. Tardé más de lo que me gustaría admitir en verlo. Visto con distancia, el equipo importa menos de lo que parece; el tiempo importa más de lo que quisiera.

La curva de aprendizaje es empinada al principio y absurdamente amable después. No es un gran descubrimiento, pero me ahorró muchas tardes. Para ser sincero, el primer intento fue un desastre instructivo, que es la mejor categoría de desastres. Curiosamente, si tuviera que resumirlo en una frase, sería esta: empieza por lo aburrido.

Visto con distancia, hay un momento, alrededor de la tercera semana, en que todo deja de parecer una pérdida de tiempo. Curiosamente, hay una literatura enorme sobre la cocina de aprovechamiento, y la mayor parte contradice a la otra mayor parte. Conviene no olvidarlo cuando llegan las prisas. Siendo justo, me sorprendió lo poco que importa el talento comparado con la constancia. Y eso cambia bastante el planteamiento.